|
Los días 2 y 3 de Febrero nos fuimos de excursión un grupo de scouts adultos al refugio de la Hoya del Salobrar. Quedamos citados el sábado por la mañana en la rotonda de Neptuno, aunque algunos por motivos laborales se tuvieron que ir incorporando más tarde.
Formábamos un grupo bastante diverso en edades. Como se trataba de una actividad a la que se podía asistir con niños nos juntamos con un buen grupo de chavalillos de entre 2 y 10 años, ya que los mayores de esas edades (en plena edad del pavo) no quisieron apuntarse.
Llegamos al refugio a mediodía. Hacía bastante frío, por lo que lo primero que hicimos fue encender una gran chimenea. A continuación los mayores inspeccionamos la zona de literas y limpiamos un poco paredes y suelos, ya que el refugio llevaba bastante tiempo sin usar y encontramos bastantes arañas e insectos por todas partes. En cuanto estuvo listo los pequeñajos se “aposentaron” en sus literas y comenzaron a jugar, mientras los mayores en la habitación de al lado preparamos una gran mesa común (costumbre scout) y nos dispusimos a probar de todo lo que habían traído los demás, que como siempre está más rico y apetecible que lo propio.
Pasada la comida y la sobremesa, en la que nos fuimos conociendo todos un poco mejor, dimos un largo paseo desde el refugio por toda la zona de los alrededores y por el propio pueblo. Bajamos a la cueva del Santo Custodio y vimos el lugar donde este curandero se metía para rezar y ayudar a los enfermos que le visitaban. Luego visitamos la ermita que se encuentra un poco más abajo y que está por dentro recubierta de madera.
Después bajamos andando hasta el pueblo donde visitamos el antiguo lavadero y aprovechamos para hacernos una foto todos juntos.
Cuando subimos estaba atardeciendo y nos dispusimos a preparar la cena temprano, ya que nos esperaba una entrañable vela de Armas.
La vela de armas comenzó sobre las nueve de la noche. Lo primero que hicimos fue disponernos todos en círculo y hacer que las personas que iban a hacer la promesa fueran pasándose una rama fina partiéndola sucesivamente en dos, hasta ser imposible seguir partiéndola. Con esta simbología quisimos ejemplificar que la unión hace la fuerza y que ellos se harían más fuertes al hacer su promesa scout y pertenecer a un grupo tan numeroso de personas.
Después estuvimos repasando curiosidades, anécdotas y datos importantes de la historia del escultismo. Para hacerlo más ameno, previamente nos habíamos repartido las intervenciones y los temas y cada uno en nuestra explicación intentamos darle un toque personal aportado desde nuestra experiencia scout.
Para finalizar la velada, cada una de las personas que iban a hacer la promesa explicó sus razones para haber decidido hacerla y cada padrino argumentó ante los demás las causas por las que creía que su ahijado podría ser un buen scout.
Finalizamos la velada saliendo a contemplar las estrellas y aprendiendo de paso un montón sobre constelaciones y orientación, gracias a los conocimientos de Miguel Angel Ortuño de la Guilda El Pilar.
Por la mañana dispusimos un mástil y comenzamos la ceremonia a ella se incorporaron la Guilda del Mafeking y Scouters del Consejo de Grupo del Poseidón y del Grupo San Jorge.
|